La locomotora 607 y el Liceo Industrial de San Fernando
Esta es la historia de una verdadera proeza local, que no fue suficientemente valorada y que muchos aun desconocen.
Irene Padilla A.
El profesor Víctor León saca de un cajón en su oficina del Liceo Industrial de San Fernando una hermosa estrella de bronce y la muestra con orgullo, “estas se usaban cuando en las locomotoras viajaban grandes personalidades políticas o en Fiestas Patrias, es una verdadera joya donada por Juan Varela quien la conservó durante tres generaciones”. Mientras la mira dice con desdén, “pero la tengo guardada aquí, cuando la locomotora pasó Tren del vino la sacamos y se supone que la dejaríamos en el Museo Lircunlauta pero está mucho mejor cuidada aquí”, aseguró.
Víctor León es uno de los pocos personajes que aun pueden recordar el trabajo de restauración que los tuvo a él, sus alumnos y decenas de sanfernandinos ligados a la locomotora 607 durante 16 años. Fue en 1987 cuando la asociación Pro Museo de San Fernando encabezada por León, logró que Ferrocarriles del Estado les entregara una vieja locomotora a vapor, que había funcionado hasta 1982 en el sur y que su destino final sería convertirse en chatarra.
“Peleamos por ella durante seis años hasta que por fin nos la entregaron. Fue un trabajo titánico traerla del sur, pero cuando llego estábamos todos felices como niños. Armamos un equipo de restauración con los alumnos de mecánica industrial quienes estudiaron en profundidad el patrimonio ferroviario, y nos ayudaron ex maquinistas, en especial Don Pedro Castro y trabajadores de ferrocarriles. Estábamos encantados con el desafío”.
Todo San Fernando puso manos a la obra. El equipo encabezado por León comenzó la restauración estética lavando la maquina por fuera, rearmando su hermosa fachada diseñada y armada en 1914, en la Maestranza Caleta Abarca de Valparaíso. La lijaron, la pintaron por dentro y por fuera, miércoles, sábado e incluso domingos se dedicaron a restaurarla.
“Un vecino nos prestó una máquina de las que se usan para lavar motores para lavarla con vapor. Los muchachos la pintaron con los colores exactos que se usaban en esa época, como las ruedas de color azul o el frontis rojo con negro. Unos alumnos se consiguieron las banderolas, un ex funcionario de ferrocarriles nos donó un silbato, y don José Varela nos donó esta joya que aún conservo, una estrella de bronce que su familia había guardado durante tres generaciones”. En 1987 termina la restauración estética y comienza una odisea de diez años para ver donde exhibirla, y lograr que Ferrocarriles del Estado no la requisara.
“Se barajaron muchos lugares, siendo el Museo Lircunlauta ideal pero los costos eran elevados y la Municipalidad no destinaba fondos para ello. También la estación de San Fernando, el estadio municipal, y así estuvimos por años inclusive la escondimos en un galpón particular aledaño a la vía férrea para que no se la llevaran, hasta que en 1996 logramos se declarara Monumento Nacional y nos dieron la autorización por parte del Consejo de Monumentos Nacionales para la restauración mecánica” explica León. Nuevamente el equipo se pone manos a la obra. Particulares de San Fernando financiaron el proyecto, que significó la reconstitución de 250 piezas reparadas, conseguidas y fabricadas, “íbamos con los niños al Museo Ferroviario de Santiago para buscar las piezas que faltaban y tomar copias que luego podíamos reproducir en los talleres del liceo”. Mientras la restauración iba a toda máquina se inicia el proyecto de restauración del ramal a Pichilemu y del Tren del Vino, “cuando lo supimos no lo podíamos creer, era nuestro sueño ver que la locomotora recorrería Colchagua, que los sanfernandinos podrían usarla y recrear los viajes que se hacían hace cien años”.
El año 2002 la Corporación Tren del Vino que estaba conformada por el Gobierno, los municipios de Colchagua y la Fundación Cardoen deciden enviar la locomotora a la maestranza de Chena para finalizar la caldera, “ahí empezaron los problemas y los roces. Nos dimos cuenta que habíamos pasado a segundo plano. Un antiguo maquinista amigo y que trabajó con nosotros me dijo ‘me tinca que ahora no nos tomarán más en cuenta en este proyecto profesor así que no entregue todas las piezas porque son nuestras y nos las van a pagar’. Dicho y hecho. En Chena no pudieron arreglar la caldera y tuvimos que viajar hasta allá varios sábados con la ayuda de otros maestros de Temuco para poder echarla a andar.”
El pago de Chile
Cuando en abril de 2004 se inauguró el Tren del Vino, Víctor León y el equipo de restauración no fueron invitados. El compromiso que la Corporación Tren del Vino y el Liceo Industrial de encargarse de la mantención de la locomotora y la creación del Centro Ferroviario Interactivo (protocolo firmado en octubre de 2002) tampoco se cumplió. Los alumnos del liceo nunca pudieron subirse para conocerla andando y así también sucedió con las familias sanfernandinas que participaron en la restauración y no tuvieron el dinero necesario para hacer la Ruta del Vino.
Así, de un tirón, la hija pródiga había sido brutalmente arrebatada. El único organismo que reconoció el trabajo hecho por el liceo sanfernandino fue el Consejo de Monumentos Nacionales recién el año 2008 “Nos da rabia que nunca se hizo un reconocimiento personal por parte de EFE, o la municipalidad a quienes trabajaron en la locomotora, muchos de los que participaron hoy están fallecidos y se murieron sin que nadie les dijera gracias por tu tiempo, por tus conocimientos, porque conservaste una parte de la historia de Chile. En la página web de Tren del vino aparecía que la restauración se hizo en el 2002, una falacia cuando nosotros estuvimos dedicados a ella casi veinte años”.
Mientras mira los planos, las viejas fotos y los restos de las piezas que aún conserva León reflexiona: “¿Sabe qué señorita? Es mejor que este en Santiago, allá por lo menos la van a cuidar los amigos del Patrimonio Ferroviario. Después del terremoto la volvieron a botar en la Casa de Máquinas de San Fernando porque ya no les servía para ganar plata. Le estaban saqueando las piezas descaradamente los delincuentes. Que ahora este en Santiago es una muestra de que en esta región las autoridades no valoran nada”, sentencia con tristeza.
La locomotora se fue a Santiago
En un comunicado, José Tomás Breton presidente de la Corporación del Patrimonio Ferroviario, asegura que la locomotora hoy está bien cuidada y que es parte de la Ruta del Recuerdo, el flamante circuito turístico inaugurado por EFE este año:
“Tras el terremoto de 2010 la vía del ramal San Fernando-Peralillo quedó destruída lo que hacía imposible que circulara el servicio. Desde ese momento quedó guardada en la Casa de Máquinas de San Fernando. Posteriormente EFE la trasladó a Santiago para su resguardo.
La locomotora hoy vuelve a estar en funcionamiento gracias al esfuerzo de la Corporación del Patrimonio Ferroviario y EFE, la idea es potenciar los trenes turísticos como es el de Santiago-San Antonio y también Talagante-Paine-Buin, entre otras comunas en que ha circulado el Expreso del Recuerdo”.
Tren del Vino: Tarea pendiente
Tras el terremoto de 2010 el ramal San Fernando - Peralillo usado por la Corporación Tren del Vino para el turismo quedo totalmente deshabilitado. Así es como ya van tres años de reuniones entre el Gobierno y privados para analizar los costos de la reparación de la vía férrea y quienes se harán cargo nuevamente del circuito.
Según la directora de Sernatur, Alicia Ortiz, las reuniones continúan y se está haciendo todo lo posible para restaurar el Tren del Vino: “No es un tema cerrado. Se están haciendo reuniones con EFE y con otros actores involucrados para analizar los costos de la re implementación de la vía férrea y del tren. El tema es que por una parte el Estado puede habilitar la vía si esto es producente, pero por otra parte el Estado no se puede hacer cargo económicamente de la funcionalidad de la ruta turística. Entonces es un trabajo conjunto entre privados y el Estado y ambos tienen que aunar intereses para que el proyecto vuelva a funcionar”.
Según Ortiz si es aprobado el circuito turístico tendrá importantes cambios, “si es implementada nuevamente la ruta será diferente. Si el Estado invertirá en esta ruta turística nuestra visión es que ahora sea incluyente para grupos que antes no tenían acceso. También está totalmente abierta la posibilidad de que nuevos privados se involucren en el proyecto. Y ya ha existido interés al respecto, así que lo importante es que el tema sigue en el tapete y estamos trabajando por que el ramal San Fernando-Peralillo vuelva a funcionar lo antes posible”, sentencia la ejecutiva.
El profesor Víctor León saca de un cajón en su oficina del Liceo Industrial de San Fernando una hermosa estrella de bronce y la muestra con orgullo, “estas se usaban cuando en las locomotoras viajaban grandes personalidades políticas o en Fiestas Patrias, es una verdadera joya donada por Juan Varela quien la conservó durante tres generaciones”. Mientras la mira dice con desdén, “pero la tengo guardada aquí, cuando la locomotora pasó Tren del vino la sacamos y se supone que la dejaríamos en el Museo Lircunlauta pero está mucho mejor cuidada aquí”, aseguró.
Víctor León es uno de los pocos personajes que aun pueden recordar el trabajo de restauración que los tuvo a él, sus alumnos y decenas de sanfernandinos ligados a la locomotora 607 durante 16 años. Fue en 1987 cuando la asociación Pro Museo de San Fernando encabezada por León, logró que Ferrocarriles del Estado les entregara una vieja locomotora a vapor, que había funcionado hasta 1982 en el sur y que su destino final sería convertirse en chatarra.
“Peleamos por ella durante seis años hasta que por fin nos la entregaron. Fue un trabajo titánico traerla del sur, pero cuando llego estábamos todos felices como niños. Armamos un equipo de restauración con los alumnos de mecánica industrial quienes estudiaron en profundidad el patrimonio ferroviario, y nos ayudaron ex maquinistas, en especial Don Pedro Castro y trabajadores de ferrocarriles. Estábamos encantados con el desafío”.
Todo San Fernando puso manos a la obra. El equipo encabezado por León comenzó la restauración estética lavando la maquina por fuera, rearmando su hermosa fachada diseñada y armada en 1914, en la Maestranza Caleta Abarca de Valparaíso. La lijaron, la pintaron por dentro y por fuera, miércoles, sábado e incluso domingos se dedicaron a restaurarla.
“Un vecino nos prestó una máquina de las que se usan para lavar motores para lavarla con vapor. Los muchachos la pintaron con los colores exactos que se usaban en esa época, como las ruedas de color azul o el frontis rojo con negro. Unos alumnos se consiguieron las banderolas, un ex funcionario de ferrocarriles nos donó un silbato, y don José Varela nos donó esta joya que aún conservo, una estrella de bronce que su familia había guardado durante tres generaciones”. En 1987 termina la restauración estética y comienza una odisea de diez años para ver donde exhibirla, y lograr que Ferrocarriles del Estado no la requisara.
“Se barajaron muchos lugares, siendo el Museo Lircunlauta ideal pero los costos eran elevados y la Municipalidad no destinaba fondos para ello. También la estación de San Fernando, el estadio municipal, y así estuvimos por años inclusive la escondimos en un galpón particular aledaño a la vía férrea para que no se la llevaran, hasta que en 1996 logramos se declarara Monumento Nacional y nos dieron la autorización por parte del Consejo de Monumentos Nacionales para la restauración mecánica” explica León. Nuevamente el equipo se pone manos a la obra. Particulares de San Fernando financiaron el proyecto, que significó la reconstitución de 250 piezas reparadas, conseguidas y fabricadas, “íbamos con los niños al Museo Ferroviario de Santiago para buscar las piezas que faltaban y tomar copias que luego podíamos reproducir en los talleres del liceo”. Mientras la restauración iba a toda máquina se inicia el proyecto de restauración del ramal a Pichilemu y del Tren del Vino, “cuando lo supimos no lo podíamos creer, era nuestro sueño ver que la locomotora recorrería Colchagua, que los sanfernandinos podrían usarla y recrear los viajes que se hacían hace cien años”.
El año 2002 la Corporación Tren del Vino que estaba conformada por el Gobierno, los municipios de Colchagua y la Fundación Cardoen deciden enviar la locomotora a la maestranza de Chena para finalizar la caldera, “ahí empezaron los problemas y los roces. Nos dimos cuenta que habíamos pasado a segundo plano. Un antiguo maquinista amigo y que trabajó con nosotros me dijo ‘me tinca que ahora no nos tomarán más en cuenta en este proyecto profesor así que no entregue todas las piezas porque son nuestras y nos las van a pagar’. Dicho y hecho. En Chena no pudieron arreglar la caldera y tuvimos que viajar hasta allá varios sábados con la ayuda de otros maestros de Temuco para poder echarla a andar.”
El pago de Chile
Cuando en abril de 2004 se inauguró el Tren del Vino, Víctor León y el equipo de restauración no fueron invitados. El compromiso que la Corporación Tren del Vino y el Liceo Industrial de encargarse de la mantención de la locomotora y la creación del Centro Ferroviario Interactivo (protocolo firmado en octubre de 2002) tampoco se cumplió. Los alumnos del liceo nunca pudieron subirse para conocerla andando y así también sucedió con las familias sanfernandinas que participaron en la restauración y no tuvieron el dinero necesario para hacer la Ruta del Vino.
Así, de un tirón, la hija pródiga había sido brutalmente arrebatada. El único organismo que reconoció el trabajo hecho por el liceo sanfernandino fue el Consejo de Monumentos Nacionales recién el año 2008 “Nos da rabia que nunca se hizo un reconocimiento personal por parte de EFE, o la municipalidad a quienes trabajaron en la locomotora, muchos de los que participaron hoy están fallecidos y se murieron sin que nadie les dijera gracias por tu tiempo, por tus conocimientos, porque conservaste una parte de la historia de Chile. En la página web de Tren del vino aparecía que la restauración se hizo en el 2002, una falacia cuando nosotros estuvimos dedicados a ella casi veinte años”.
Mientras mira los planos, las viejas fotos y los restos de las piezas que aún conserva León reflexiona: “¿Sabe qué señorita? Es mejor que este en Santiago, allá por lo menos la van a cuidar los amigos del Patrimonio Ferroviario. Después del terremoto la volvieron a botar en la Casa de Máquinas de San Fernando porque ya no les servía para ganar plata. Le estaban saqueando las piezas descaradamente los delincuentes. Que ahora este en Santiago es una muestra de que en esta región las autoridades no valoran nada”, sentencia con tristeza.
La locomotora se fue a Santiago
En un comunicado, José Tomás Breton presidente de la Corporación del Patrimonio Ferroviario, asegura que la locomotora hoy está bien cuidada y que es parte de la Ruta del Recuerdo, el flamante circuito turístico inaugurado por EFE este año:
“Tras el terremoto de 2010 la vía del ramal San Fernando-Peralillo quedó destruída lo que hacía imposible que circulara el servicio. Desde ese momento quedó guardada en la Casa de Máquinas de San Fernando. Posteriormente EFE la trasladó a Santiago para su resguardo.
La locomotora hoy vuelve a estar en funcionamiento gracias al esfuerzo de la Corporación del Patrimonio Ferroviario y EFE, la idea es potenciar los trenes turísticos como es el de Santiago-San Antonio y también Talagante-Paine-Buin, entre otras comunas en que ha circulado el Expreso del Recuerdo”.
Tren del Vino: Tarea pendiente
Tras el terremoto de 2010 el ramal San Fernando - Peralillo usado por la Corporación Tren del Vino para el turismo quedo totalmente deshabilitado. Así es como ya van tres años de reuniones entre el Gobierno y privados para analizar los costos de la reparación de la vía férrea y quienes se harán cargo nuevamente del circuito.
Según la directora de Sernatur, Alicia Ortiz, las reuniones continúan y se está haciendo todo lo posible para restaurar el Tren del Vino: “No es un tema cerrado. Se están haciendo reuniones con EFE y con otros actores involucrados para analizar los costos de la re implementación de la vía férrea y del tren. El tema es que por una parte el Estado puede habilitar la vía si esto es producente, pero por otra parte el Estado no se puede hacer cargo económicamente de la funcionalidad de la ruta turística. Entonces es un trabajo conjunto entre privados y el Estado y ambos tienen que aunar intereses para que el proyecto vuelva a funcionar”.
Según Ortiz si es aprobado el circuito turístico tendrá importantes cambios, “si es implementada nuevamente la ruta será diferente. Si el Estado invertirá en esta ruta turística nuestra visión es que ahora sea incluyente para grupos que antes no tenían acceso. También está totalmente abierta la posibilidad de que nuevos privados se involucren en el proyecto. Y ya ha existido interés al respecto, así que lo importante es que el tema sigue en el tapete y estamos trabajando por que el ramal San Fernando-Peralillo vuelva a funcionar lo antes posible”, sentencia la ejecutiva.
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